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AMIGA.InFo • Mayo/Junio 1995 • Número 3
El Purgador Parte II:
"Caos" |
David
Pérez
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El asesino sube la escalera silenciosamente, casi de puntillas, estudiando cada uno de sus pasos detenidamente. Su respiración suena entrecortada, su corazón acelerado. El olor a orines es insoportable. Todo está a oscuras. Él mismo se ha encargado de sabotear la instalación eléctrica de todo el edificio. Sin embargo, ve todo lo que le rodea casi lo mismo que si fuese de día, pero con tonos de color verde: las gafas de infrarrojos apenas pesan. Un ruido. Se detiene rápidamente, su mano blande un cuchillo pequeño pero mortal; arcaico pero de acción silenciosa: dos hojas de doble filo que alen de un mango de politeno negro.
Alguien baja por las escaleras lentamente, a tiendas, agarrado a la barandilla, lo mismo que un buitre a la carroña. Se acerca al asesino sin saberlo. El asesino le observa, averiguando gracias a sus gafas de visión nocturna, que se trata de un hombre de unos setenta años.
- Mierda, mierda, mierda -reniega el anciano, por manejarse como un ciego. Suficiente tiene con no aparentar debilidad en un barrio de fieras; el Chinatown multirracial.
El hombre con gafas de visión nocturna se pega contra la pared de la escalera. Deja de respirar. El anciano pasa a su lado, a escasos centímetros, casi rozándole. D pronto, se detiene, frunce el ceño como si hubiese escuchado algo. Gira su cabeza, y se queda mirando hacia donde está el furtivo: oscuridad. El asesino aprieta fuertemente con su mano el mando del cuchillo, preparado para entrar en acción.
El hombre viejo permanece mirando hacia el mismo lugar, luego continúa bajando, realizando una mueca. Creía haber oído algo, como si alguien estuviese amparado en la oscuridad, una respiración quizás. El asesino se relaja. Piensa lo fácil que hubiese sido cercenarle el cuello, de un solo gesto. No está aquí para eso. Él no era su objetivo. Ha de permanecer de incógnito mientras tanto. Dirige su mano al Receptor de Sueños Virtuales que ha dejado insertado en la base de su cráneo. Oprime el interruptor de encendido. Un led parpadeante de color rojo se activa. Pega su cabeza contra la pared, para que la diminuta luz no le delate en la oscuridad.
La visión de la escalera desaparece. Medio segundo después, aparece ante sus ojos una representación tridimensional de la misma; un RSV preparado con un biochip de Soft de la estructura del edificio. Lo que ve a partir de ahora no es real, sólo simulado. El escenario Virtual está iluminado por fuentes de luz invisibles,aquí no hace falta ningún aparato de visión nocturna. Un satélite en órbita geoestacionaria recibe sus coordenadas de posición en el mundo real, y las transmite al control central del RSV, situándole en el mundo Virtual, en la misma posición que se encuentra en el real.
Mueve sus simulada manos por delante de los ojos, sin embargo, allí en un rincón de la oscura y real escalera, permanece relajado, totalmente inmóvil, recostado contra la pared, como un títere inoperante. Escenario Virtual. Mueve su mano derecha trazando un círculo imaginario en el no-aire, en el sentido contrario al de las agujas de un reloj. Su diestra deja un leve rastro de materia indefinida flotando en el no-elemento, que rápidamente se difumina. Ante sus ojos aparece un panel semitransparente, de diversas opciones identificadas con dibujos simbólicos. Elige uno de ellos, lo toca ligeramente, atravesándolo como si se tratase de niebla. -Localización de objetivo -e informa una voz asexuada que sólo él puede escuchar. Entonces su no-cuerpo se proyecta en un viaje hacia las plantas superiores, levitando sobre los peldaños. Quinta planta. Se aleja levitando de la escalera. Un pasillo. Gira a la derecha. Seis puertas. Es autoconducido hacia una en concreto. El número de identificación en letras plateadas sobre la puerta: "Mike Stein" en palabras rojas brillantes, parpadeando.
-Objetivo... dos plantas hacia arriba -voz asexuada.
-Lo sé, maldito -piensa el asesino, que ha visto el número de la planta antes de conectarse. Sin embargo ahora sabe el camino a seguir. Se desconecta del sistema, aunque deja todavía insertado el RSV.
Vuelve a la real oscuridad. Se apresura, pues teme que alguien más baje por la escalera, detectando su presencia. Pensaron que a la una de la madrugada, todo el mundo estaría durmiendo; el viejo no entraba en el esquema. Continúa subiendo sigilosamente, escuchando de vez en cuando su propio resoplido. Hace tiempo que no entra en acción. Llega a la quinta planta, se aparta de la escalera por uno de los pasillos -el que ha visto con anterioridad en la experiencia Virtual-.
El fuerte olor a orín es aquí insoportable. Cree averiguar que los charcos de líquido son lo que parece. De los excrementos, no cabe duda. Sigue por el pasillo, gira a la derecha. En la esquina se detiene, y asoma sigilosamente la cabeza, como si alguien pudiese verlo en la oscuridad. Nadie, sólo esas seis puertas.
Se acerca a la que busca. Saca de uno de sus bolsillos una diminuta caja, con dos dígitos luminosos de color rojo indicando "00:30". La coloca en la puerta: las ventosas la sujetan. Su dedo índice se dirige a un botón de la cajita.
-¿Quién anda ahí? -la voz surge ronca de la garganta de un hombre caucásico, con barba, de unos cincuenta años, con pinta de adicto a Sueños Virtuales prohibidos. El asesino ha sido descubierto, los dígitos del artefacto explosivo le han delatado en la oscuridad. Se dirige al presunto adicto. Del mango de politeno salen las hojas gemelas. El recién llegado escucha cómo alguien se dirige rápidamente hacia él. Sin pensárselo dos veces, posa su mano sobre la culata de una pistola afianzada entre su estómago y el pantalón. Suenan dos atronadores disparos, el pasillo se ilumina por los fogonazos del arma de fuego del adicto.
El nombre con gafas de visión nocturna hinca una rodilla en el suelo, el resto de su cuerpo se viene abajo. El dolor en la pierna es insoportable. Maldice. No debió de aceptar el encargo: Chinatown es peligroso, incluso para él. Todo el mundo va armado hasta los dientes. El nombre que ha disparado, se dirige hacia donde cree haber visto caer al furtivo. Un dedo aprieta el gatillo de una UZI de balas explosivas. El cuerpo del presunto adicto es bombardeado por los proyectiles, siendo despedazado. El ruido de las dos armas de fuego ha terminado con el sigilo.
El gallinero se ha despertado. Varias puertas de las seis se abren de improviso. Del interior de las casas, los fogonazos iluminan de nuevo el pasillo. Se produce un tiroteo entre los vecinos, que disparan sin orden ni concierto, aunque alguna que otra bala se dirige al cuerpo del vecino de enfrente, sin error de cálculo; odio de años contenido, y finalmente liberado. El "presunto" asesino se tapa los oídos con las manos, dejando caer la UZI. Se arrastra por el pasillo hacia las escaleras, dejando un rastro de sangre, y locos babeando o sangrando a su espalda. Finalmente, alcanza la escalera y, comprueba que los vecinos de las otras plantas también se han despertado: los haces de luz de linternas halógenas acribillan la oscuridad. El asunto se complica. El hora de pedir refuerzos. El herido se quita las gafas de visión nocturna, y las coloca a un palmo de su cara, orientadas de la misma manera que si se las pusiese a un ser invisible. Oprime un conmutador.
-¡Problemas!... ¡Fuerte resistencia! -grita hacia las gafas intentando superar el nivel de sonido de las automáticas. Las gafas actúan de cámara audiovisual remota.
Cuatrocientos metros de altura. El led de advertencia ilumina el dorso de una mano enguantada, que sostiene una rosquilla dulce.
-Roger -pronuncian los labios aceitosos, dirigidos hacia el diminuto micrófono que pende estático frente a su boca. El alimento va a parar al suelo. La mano enguantada afianza ahora un mando con forma de "U". Lo empuja. Las turbinas de la nave de color negro cambian de posición. El aparato cae en picado aparentemente sin control. Doscientos metros. El cuadro de mandos vibra. Los dientes castañetean en el interior de media docena de bocas. Cincuenta metros. Las manos enguantadas en cuero sintético tiran del mando. Las turbinas vuelven a adoptar la posición original, su funcionamiento es ahora del cien por ciento.
Los seis estómagos quieren seguir bajando, pero la retropropulsión se lo impide. Se escucha como alguien vomita, luego se desmaya. El vehículo aéreo se posa suavemente sobre el asfalto aún caliente. Ha sido un día con un sol abrasador. Las turbinas levantan una nube de basura en la calida noche. El ruido es impresionante. Un RSV especial es conectado en su base. La bestia despierta con un fulgor en sus ojos.
-¡Listo! -grita el nombre del lado en el que se ha conectado el RSV.
La nave despega, apenas ha permanecido diez segundos sobre el asfalto. La nube de basura revoloteando se posa sobre el suelo. Los servomecanismos accionan los pies, produciendo un fuerte ruido metálico al golpear contra el duro suelo. A quinientos metros, el nombre del RSV ve a través de los fulgurantes ojos del robot teledirigido. Delante, la herrumbrosa puerta del edificio representada Virtualmente. Telepresencia. El robot traspasa la puerta como si fuese de papel. Se introduce en el interior del edificio, medio arrastrando la puerta de entrada consigo.
El jefe de la banda de virtutraficantes detiene su máquina. El cromado motor de la moto ronronea. Con la mano se echa el cabello de color verde hacia atrás. Su cara muestra la marca que le ha dejado la máscara anti-Smog por haberla llevado demasiadas horas. Hace tres horas que el peligro tóxico con forma de nube ha desaparecido.
-¿Qué demonios...? -pregunta dirigiendo su mirada hacia el edificio con la puerta arrancada: el umbral está oscuro, hasta sus oídos llega un sonido de fuertes golpes, y el ocasional grito de gente.
Sus compañeros detienen las máquinas al lado del cabecilla, con un chirriar de los neumáticos.
-¿Qué pasa? -pregunta uno de ellos; ojos vidriosos. Su cara es´ta plagada de cicatrices.
-Tú -le señala el cabecilla-. Adentro averígualo.
El de los ojos inyectados con sangre se muerde la lengua. Coge la automática que está colgada a su espalda por una cinta de semicuero, la sostiene apuntando hacia arriba; con la otra mano sostiene los mandos de su máquina.
La rueda chirría. Moto y virtutraficiante traspasan lo que era la puerta, y se internan en la oscuridad. Se escucha un fuerte golpe, mayor a los anteriores. UN alarido. El cuerpo ensangrentado del motorista sale volando del inferior del edificio, lo mismo que si se tratase de un muñeco de peluche, describiendo una parábola en el aire, que tiene su término encima de uno de sus compañeros. La moto le sigue, de la misma manera que su jinete, sin rueda delantera, porque ha sido arrancada de cuajo. La máquina de velocidad cae al suelo, con gran estrépito, a escasos centímetros de uno de los asombrados traficantes de Sueños.
-¡Jodeeer...! -exclama el jefe, que es el que está más asustado.
-¿Nos abrimos jefe?
El cabecilla del grupo acelera su máquina, alejándose rápidamente, seguido de cerca, muy cerca, de sus "curtidos" camaradas.
El robot de aspecto humanoide sube la escalera con una celeridad pasmosa. Algunos de los peldaños se hacen añicos a su paso. Sube hasta la quinta planta en cuestión de segundos, alumbrando todo con sus destellantes ojos.
-¡Los refuerzos! -grita eufórico desde el suelo, el asesino con gafas de infrarrojos. El robot de más de dos metros de altura pasa por encima de él quebrándole los huesos. Su cráneo revienta bajo uno de los pies de la máquina asesina. el controlador del robot parece sonreir. La "bestia metálica" se desplaza por el pasillo rápidamente, gira a la derecha, y se encuentra en medio del tiroteo entre vecinos, que aún continúa.
Un diminuto cañón sale de la boca del robot. Las trazadoras silban incrustándose en la pared, suelo, y carne humana, como si se tratase de fuegos de artificio.
Los beligerantes contendientes optan por retirarse hacia sus viviendas. El último de ellos, no puede reprimir un amenazador "nos veremos mañana" antes de cerrar la puerta tras él. El robot se dirige directamente hacia la puerta con el detonador con carga explosiva, que milagrosamente no ha recibido ningún proyectil en su estructura. NI siquiera se para, derrumbando la puerta con su cuerpo y haciendo explotar accidentalmente el detonador. Pierde uno de sus ciberbrazos en la explosión, el cual se mueve solo en el suelo como una serpiente. el controlador dirige la máquina de habitación en habitación, buscando la presa. No encuentra ningún ser vivo.
El holovisor está conectado. La imagen tridimensional de un jugador de Contact Basketball se pasea por una pequeña zona de la habitación mientras bota una pelota de pinchos retractiles. Desaparece al explotar el aparato de holovisión. El cañón se retira humeante hacia el interior de la boca. La batería autónoma de energía del domicilio también explota. El controlador decide destruir la máquina lisiada. Todo el suelo de la vivienda se hunde por efecto de la autodestrucción. El sonido de la explosión parece cortar de raíz cualquier otro sonido en el edificio.
Mike Stein se seca el sudor de la frente, mientras ingiere una palomita con sabor a pollo. El partido de esta noche de Contact Basketball es emocionante, pero las palomitas tienen prioridad. La tienda abierta las venticuatro horas es un buen servicio. Stein sube por las escaleras hacia su domicilio, comprobando que el apagón todavía continúa.
-Han vuelto a dejarse abierta la maldita puerta de entrada al edificio -piensa Mike mientra sube por unos escalones más desgastados de lo normal.
*
-¿Quiere una? -la mano sostiene el paquete de papel conteniendo palomitas de maíz con sabor a pollo. Sato junior niega con la cabeza, con la característica cortesía Japonesa. Habían intentado matarle. Unas simples palomitas de maíz le habían salvado la vida. No dejaría ese vicio mientras viviese.
Vivir... su domicilio no era apto para este menester. Amiga Corporation le regalaría un nuevo hogar, si cumplía con su cometido. Mientras tanto, viviría en ese hotel de lujo con vistas al Golden Gate. La corporación pagaba todos los gastos, porque se sentía responsable del atentado contra su vida. Muy herméticos en cuestión de explicaciones, con respecto a lo que ellos pensaban sobre el asunto. Mike observó al hijo del Sr. Sato: sus mismos ojos, su misma nariz... Para él, todos los Japoneses eran lo mismo físicamente. Suponía que también ocurría lo mismo a la inversa. Sato le pone encima de la mesa un RSV; el cromo de sus laterales brilla a la luz de neón de la habitación, pero lo que más atrae su vista, es el brillo del oro en la zona de conexión.
-Un Amiga Blue Iris, lo último de nuestros diseñadores -explica Sato con un brillo en los ojos característico, como si presentase a uno de sus hijos-. Conexión de oro de venticuatro kilates, no es un simple bañado en oro -añade.
-He oído hablar de él -dice Mike sosteniéndolo entre sus manos con cuidado-. Un millón de créditos, creo.
-Éste no. Es especial, Sr. Stein -explica sonriendo-. Se trata de una versión modificada de la que se vende en el mercado. Está preparada para correr en nuestro entorno Virtual más preciado: La fábrica de Sueños. Amiga Corporation -el hombre de una treintena de años, mira fijamente a la visita, muy seriamente-. Con él se tiene acceso libre a todo el sistema, sin passwords, ni impedimentos de seguridad. Es de mi propiedad, utilicelo con especial precaución y sabiduría -Sato sonríe- Mi padre tiene total confianza en usted, espero no le defraude.
-Haré lo que pueda -responde Mike, observando la "joya" sobre sus manos. Stein levanta la vista del aparato, para posarla sobre los brazos del millonario empresario. La camisa de mangas cortas le descubre una piel repleta de tatuajes de vivos colores, representando biocircuitos, y ocasionalmente anagramas de la empresa. Supone que el resto de su cuerpo también está tatuado.
-Un hombre de empresa -piensa Mike-. Lo tendría difícil si decidiese pasarse a la competencia. Está "marcado" por su trabajo. Un caro proceso de tatuado con brazos robóticos, por cierto.
-Seré sincero, Sr. Stein. Desconfío de estas corporaciones -dice mostrándole un papel escrito-. Una de ellas es la que nos está saboteando:
"Organic Graphics. Clonics CP. Orange Mc & Toss. Spectra Plus. Mocodore. Arati".
-Me pone usted las más importantes compañías. Es como si me mostrase un papel en blanco -sonríe el visitante.
-¿Comprende ahora en qué estado nos encontramos? -pregunta el Oriental-. Usted no sólo ha sido contratado para purgar el sistema. Tendría que darnos una pista de quién ha podido hacerlo, una etiqueta de fabricación de las "BSI", por ejemplo -dice casi gritando, señalándole con el dedo.
Stein no sabe si es un contrato o una amenaza lo que acaba de comentarle. Gotas de sudor impregnan su rostro. Comienza a dudar que el contrato sea lo mejor que le ha pasado en su vida. Adivina que tendrá muchos problemas para parar los "pies" a las Bombas Saboteadoras Inteligentes"
-Su padre me comentó que la BSI pueden haber sido introducidas desde este mismo lugar -apunta.
-¡Estupideces de viejo! -la educación y modales Japoneses parecen haber desaparecido, también el respecto hacia el padre-. ¿Qué puede opinar alguien apoltronado en su sillón de Tokio? -el hijo parece sacado de sus casillas.
El empresario se levanta del mullido sillón y sale raudo de la habitación. El purgador le imita, mirando antes su propia ropa. Intenta disimular con su mano las arrugas del tejido de mala calidad. Su otra mano afianza el Amiga Blue Iris. Se deshace de las palomitas. Pasan al lado de una docena de hombres y mujeres, sentados en la semioscuridad, inmóviles. El led de activación de sus RSV en la base de la nuca, parpadea como si se tratase de luciérnagas tecnológicas. El mobiliario de la habitación es lujoso, aunque no es necesario, porque la verdadera fábrica de Sueños se encuentra ahora en sus mentes, teniendo como "base de lanzamiento" el biochip en el interior de sus RSV.
-Técnicos de Biohardware -comenta Sato Jr.- Es el quinto equipo de los ocho que tenemos repartidos por todo el complejo. ellos se encargan del diseño de los mejores RSV del mercado. Otros equipos del diseño del Soft.
Stein sabe que Sato no miente. Amiga Corporation fabrica el mejor Biohardware y Biosoft del mercado, al menos en calidad-precio. Los Virtutraficantes se encargan de aprovecharse de sus nuevos descubrimientos, vendiendo copias ilegales de su Biosoft, e incluso clónicos de sus RSV. Sin embargo, los Virtutraficantes prefieren vender Biochips de Soft catalogado como prohibido, el que crea una peligrosa adicción al usuario. Amiga está al margen de esto último-
Sato entra en una nueva habitación, y le señala un presumible cómodo sillón de cuero auténtico para que tome asiento.
-El RSV que le he dado sólo es operativo en esta habitación. Medidas de seguridad -explica el nombre de ojos rasgados.
Stein se sienta, abre el compartimiento de carga de Biochips del Amiga, e introduce su herramienta de trabajo: un Biosoft con algunos de los mejores programas para romper protecciones de seguridad entre otras cosas, la mayoría procedentes del mercado negro.
Introduce el RSV en la conexión de la nuca. Lo último que ve de la realidad es el rostro de Sato Junior. Medio segundo después, entra en la "factoría de Sueños Virtuales".
La entrada es chocante. Los edificios y complejos de fabricación del Biosoft y BioHard de la corporación se recortan en el horizonte de un cielo oscuro con una simulada tormenta eléctrica: símbolo de que el corazón del sistema está perdiendo el control. Hay otros indicios de ello, como por ejemplo que parte del simulado escenario se está transformando, convirtiéndose en su forma más primitiva de representación tridimensional: una malla alámbrica de polígonos.
Observa sus manos. Sus dedos; ¿dónde están?. Sus manos parecen amorfas. Entonces, descubre que no es lo único extraño en su cuerpo, también tiene zonas que representan tridimensionalmente en forma de malla, a modo de manchas, como si fuese un cáncer que estuviese creciendo. Los simulados relámpagos rasgan el cuelo; la luz se refleja en los poliformes edificios. Algunos de estos edificios de investigación muestran gigantescos mensajes desplazándose, identificando el estado en que se encuentran, siendo la mayoría de ellos inoperantes para albergar las investigaciones; la energía eléctrica Virtual les ha abandonado casi totalmente. Se desplaza levitando, observandolo todo, intentando descubrir alguna puerta operativa.
Alguien pasa frente a él, también levitando, tiene prisa. Debe de tratarse de un diseñador de Sueños. Su cuerpo ha sido totalmente carcomido por el "síndrome de la malla alámbrica". Los destellos de los relámpagos muestran su sombra alámbrica que se desplaza por el suelo, siguiéndole. El alter ego Virtual de Mike desciende hasta lo que parece una carretera, una vía de comunicación de un solo sentido. De pronto, se escucha un zumbido que crece en potencia, por encima de los turenos de la simulada tormenta eléctrica.
Mike gira su cabeza para localizar la procedencia del sonido. Entonces, descubre, a lo lejos tres destelleantes luces que se desplazan a una velocidad increíble por encima de una carretera. Las luces -de una bella gama cromática-, enfilan la carretera en la que Stein se halla. No tiene tiempo de apartarse: la primera luz le ciega, luego le golpea salvajemente. El impacto le hace girar sobre sí mismo alocadamente, lo mismo que una peonza, a gran velocidad.
Termina de rotar, para ver pasar a las otras dos luces. Se tapa con las manos los ojos, la luminosidad es cegadora. Los tres destellos desaparecen rápidamente por la esquina de un edificio, el zumbido decrece. Mike escucha una sirena. Algo con dos brillantes luces -una roja y otra azul-, persigue a lo que Stein supone tres BSI que se dirigen hacia el corazón del sistema. La seguridad del sistema no puede igualar la velocidad de los fugitivos.
Encuentra que el primer contacto con el problema, no puede ser más caótico.
Continuará...
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