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 Mundo Amiga Nº0 - Septiembre 1998
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USUARIO DEL MES


Juan Carlos Marcos
POR:
JUAN CARLOS MARCOS
Creador del Amiga Celebration Model 500

Os presentamos a
Juan Carlos, un
verdadero "manitas",
que ha convertido un
A500 en toda una
obra de arte.


Me voy a presentar

     Hola a todos. Me llamo Juan Carlos Marcos, y soy un amiguero de la vieja guardia que comparte nuestra afición/locura desde 1988, cuando me compré el Amiga 1000, llevado por "la fuerza de la sangre" (tuve un VIC-20 y un C-64 desde 1982) y, sobre todo, por aquel impulso irresistible que desafiaba a todo lo establecido y atraía como un imán a todos los que, hasta entonces, creían que aquello era imposible: En suma, el Efecto Amiga. Tras unos años, pude comprar el querido A3000 dede el que os escribo, con dinero que gané trabajando con Amiga en producción de presentaciones para empresas y algunas cosas pasadas, como enseñar infografía a estudiantes de Bellas Artes. Ellos compartieron el efecto Amiga y es que, en aquella época, dorada para mí, nuestra máquina se vendía sola, porque todo caía por su propio peso.

     Volviendo a la realidad, debo decir que mi principal actividad con el Amiga es la de disfrutar de él, enterándome de todo lo que le rodea por Internet, probando las ideas que nuestros estupendos programadores aficionados nos brindan y, en general, dándome cuenta de lo diferente que es la informática verdaderamente personal de la corriente de la industria que todo lo arrasa.


Os describo mi equipo

      Mi fiel compañero tiene algunos juguetes que le he comprado porque, tras tantos años de compañía, realmente se los merece: una vieja y estupenda tarjeta gráfica RetinaBLT Zorro 3, acompañada de software Picasso96, que hace pensar hasta qué punto "un parche" (como dicen algunos ignorantes usuarios de otros ordenadores) puede integrarse tan bien y dar tan buen servicio a un Sistema Operativo que nunca estuvo preparado para ello. Antes de esto, añadí una unidad ZIP externa a mi fiel Quantum Prodrive 105Mb interno, que no ha fallado jamás, y que ahora descansa en una repisa, porque le sustituye un tremendo HP de 2GB que sólo tiene 150Mb formateados...

      Perdonadme los que os ofendáis, pero supongo que algún día lo iré llenando. Lo mejor es que este disco duro esté unido a la controladora SCSI de mi última adquisición, una aceleradora CyberStorm PPC que, con un 68040 a 25Mhz, ha cuadruplicado la velocidad de mi Amiga, y me ha liberado de estrecheces de memoria, lo que lo ha convertido mi precioso e irreconocible AmigaOS con "tropecientos" parches en un verdadero placer de utilizar, como debería ser un ordenador personal.


El Amiga Celebration Model 500

     Suficiente de mí, ¿de acuerdo? Pasemos al proyecto que me ha dado el honor de llegar a éstas páginas. El ACM500 es la conmemoración que quise hacer del modelo de Amiga más popular en todo el mundo. Nació gracias a la aportación de un Amiga 500, de las primeras series, por parte de David Mochales, el coordinador del Amiga Club Madrid, que tiene otros 46 ordenadores, de modo que no hubo problema.

     Este Amiga Celebration Model 500 fue la carta de presentación del Amiga Club Madrid, en una pequeña reunión de los miembros del CUAE, en Junio del año pasado. Allí se presentó casi completo, a falta de su amplificador y altavoces a juego, que sí estuvieron presentes en la Euskal Party 5, celebrada el mes siguiente.


Cómo lo construí

     Su construcción responde a una idea de "no compromiso". No se puede andar uno con miserias con algo tan especial como un Amiga. ¿OK?. Sin pretender aburriros con un curso de... ¡marquetría! en una revista de informática, sí debo daros algunos detalles acerca de su construcción, más que nada como paralelismo a lo que contaríamos si estuviéramos hablando de una conversión en torre convencional. El diseño de la caja, realizada en aglomerado DM de 10 mm, se adapta a lo que tiene dentro y no al revés, como es tristemente habitual. En efecto, tras desmontar todo el hardware que tenía intención de juntar, empecé a sujetarlo en el aire, imaginándome al mismo tiempo la forma de la caja que lo rodearía.

     Ésta tiene la altura y profundidad mínima para acomodar la grandota placa del A500, un robusto (lo atestiguo) diseño de doble cara, su disquetera, y un disco duro IDE donado por Nacho García Cuadrado, otro gran amiguero (y no lo digo por el tamaño de la torre de su A5000) de Madrid. Como ya os imagináis, esto significa que tenemos una controladora IDE, en este caso una sencilla MTEC, que nos permitió añadir otros 4Mb de Fast RAM a los 512Kb de Chip y 512Kb de Fast del ACM500. Otro detalle de la MTEC es que podemos tener dos Kickstarts diferentes y seleccionarlos con un jumper.


Otros detalles del equipo

     Naturalmente, hay más cosas dentro del ACM500, no muchas, pero algunas son bastante especiales: La fuente de alimentación de PC, está convenientemente modificada para que tenga únicamente los cables necesarios y, sobre todo, para acomodarla al circuito receptor del mando a distancia, que permite que el ACM500 se encienda "solo" cuando hay una nube de personas alrededor, preguntándose ¿Qué es esto?. Era una pasada encenderlo y apagarlo desde la fila de atrás de la Euskal Party, claro que, con tantos ordenadores a su alrededor, las interferencias obligaban a darle al botón muchas veces! Otro detalle es su amplificador incorporado, realizado con un híbrido que entrega 2x20W RMS (leed 200W PMPO, si queréis compararlo con las ridículas cifras habituales en los PCs). A él se conecta una pareja de altavoces que nada tienen que ver con esos de plástico "de vasito de yogur", y que se hicieron a juego con el ACM chapados también en cerezo natural.

      La gestación de la caja del ACM500 tuvo más que ver con el arte de la construcción de recintos acústicos que con las sesiones de hierro, sierra y tornillos de las torres convencionales. Por ello, no fue cuestión de dos tardes, ya que su forma y soluciones se me iban ocurriendo a medida que la construía. La especial forma de la base cúbica añade el espacio necesario para la fuente de alimentación y el disipador, mando de volumen y bornas de altavoz de amplificador. El acabado combinado de varias manos de barniz satinado y papel adhesivo imitando granito le dan ese aspecto que buscaba, elegante y extravagante a la vez. La guinda la ponen la carcasa del teclado, tan ajustada que no le caben ni tornillos, y por eso está sellada, las chapas doradas con su nombre y, sobre todo, los tres alucinantes leds azules (corriente, disquetera y disco duro) en disposición triangular, de los que no puedes apartar la vista. Quizás sea porque son dificilísimos de encontrar, y cada uno cuesta ¡300 pesetas!


Echando un vistazo por dentro

     En su interior, encontramos la placa del A500 atornillada verticalmente al costado izquierdo, con la controladora MTEC en el derecho... Lo que me obligó a hacer una extensión del conector de ésta, porque está claro que, si estuviera en su lugar natural (pegada al costado izquierdo del 500 normal), la caja sería un palmo más alta, al estar "de pié". De modo que conseguí encontrar un conector de 86 patillas, y realicé sus correspondientes 172 soldaduras a una cinta que lo unía a la controladora. Lo demás fue fácil: preparar el sitio para el disco duro, en la cara interna del frontal extraíble (no se mueve ni con remolcador) y, encima de él, la disquetera, con una muy trabajada ranura. Sólo dos cables de cinta, cortados a la medida, y un cable de corriente soldado directamente al lugar donde estuvo el conector original de la placa del A500. No me atreví a meterle corriente hasta que me aseguré de la posición de las patillas (siguiendo el circuito con un tester), porque desconocía el diagrama del manual original que describe el patillaje correctamente pero... ¡visto desde dentro! Finalmente un día, con mucho miedo e ilusión, el ACM500 vino por primera vez a la vida. Tanto la placa como la disquetera, controladora y el disco duro funcionaron a la perfección, y yo me lo pasaba enano encendiéndolo y apagándolo desde los más diversos puntos de la casa.

     Acceder al interior del ACM500 es muy fácil, porque las caras frontal y superior forman una pieza extraíble sin tornillos. Soltando las cintas del disco duro y disquetera se puede separar, y ver un abigarrado interior, en el que todo está a la vista y accesible, aunque desmontarlo es una pesadilla para cualquiera. Algunos cables de más se deben a las señales de línea que llegan al amplificador, y a la extensión del teclado, facilísima de hacer en un A500, en contrapartida a la casi imposible de un A1200. El cable de éste lo tomé prestado de un viejo y excelente teclado de un PC-10 de Commodore.


Os mando un saludo

     No hay mucho más que explicar de este Amiga conmemorativo, que me gustaría que lo sintierais un poco vuestro también, porque es un símbolo más de que, como todos vosotros sabéis, un Amiga se lo merece todo, por todo lo que nos da, y por lo que significa.

     Seguid usando vuestro Amiga hasta debajo del agua y... ¡Nos b-mos!


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