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Número 2 - NOVIEMBRE 1992
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PIRATERIA, ¿SI O NO?

Por Bruno / Necrópolis

Como usuarios de ordenador personal en general y de Amiga en particular, todos nosotros nos vemos actualmente afectados por un fenómeno de especial relevancia: la piratería.

La piratería en si consiste en el acto de obtener beneficios a partir de un producto protegido bajo las leyes del copyright. Sin embargo, actualmente existe un poco de confusión respecto a este tema. La confusión viene por parte del usuario medio que se copia un juego adquirido por un amigo. En este caso se esta realizando una acción punible, obviamente, ya que viene perfectamente especificada la prohibición de prestar, alquilar o copiar total o parcialmente el contenido del material protegido. Sin embargo esto es lo que perfectamente podemos descartar como piratería pura, pues en realidad la persona que le presta el juego al amigo no obtiene beneficio alguno al copiárselo este (excepto que el amigo le jure copiarle otro -es broma-). Esta se puede llamar consecuentemente piratería sana. Partiendo de que ninguna piratería es sana, este método de copiarse juegos entre amigos es, al fin y al cabo, la versión informática de copiarse discos de música o prestarse libros de ciencia ficción o de literatura clásica. Las casas de software pierden dinero al no recibir el del posible comprador que se copia su producto por la cara, y es el mismo dinero que dejan de percibir las compañías discográficas y las editoriales. Esta piratería, que no debe llamarse así, pienso y afirmo que es una piratería sana, normal y aceptable.

De hecho, todo el mundo tiene en su casa cintas de música originales y cintas grabadas. Y todo el mundo posee algun que otro libro a menos que se dedique a gorronear a todos sus amigos y encima sin comprar él ninguno (y los hay).

Lo que ya no me parece tan razonable, y esto puede suscitar polémica, es el hecho de que existan los típicos buítres informáticos que, descansando sobre sus montañas de discos, se dediquen a enviar por modem o por correo las últimas "novedades" a suculentos precios, que oscilan de las 200 a las 600 pts. por disco. Reconozco que gracias a esos personajillos la mayoría de los usuarios de Amiga podemos disfrutar de un software que de otro modo estaría fuera de nuestro alcance. De acuerdo. Pero esto, a su vez, nos está destruyendo. Si, destruyendo, y no exagero en absoluto. Me explico:

En este sagrado país existen una serie de sagradas compañías que se dedican a distribuír el software tanto ajeno a nuestras fronteras como el propio. Resulta que de esas distribuidoras tan sólo tres o cuatro dan una talla respetable en cuanto al contenido de su catálogo. Son las archiconocidas ERBE, Dro, System 4, MCM, Proein y poco más. Pero es que además todos sabemos que practicamente un 80% del software distribuído en este camposanto español pertenece a una de las companías en concreto, que es, actualmente casi todopoderosa. Y resulta que en esa compañía buscan (como en cualquier otra) el máximo beneficio al mínimo coste. El problema es que les da igual lo que hagan para obtenerlo. Y llevan toda la razón. Y nosotros...

¿dónde estamos?. Pues en el sitio mas importante. Si una compañía edita una serie de juegos en los formatos de IBM PC, Atari y Amiga y al cabo de 3 meses obtiene un 60% de ventas de los de IBM, un 20% en los de Amiga y otro 20% en Atari, esa compañía empieza a plantearse una serie de cosas. Pero es que si al cabo de poco tiempo esos porcentajes comienzan a ser una norma habitual e incluso a veces se disparan hacia cifras escandalosas, dicho distribuidor deja de plantearse cosas y pasa, digamos, a la acción. Y la acción consiste en retrasar los lanzamientos de Amiga y Atari para sondear primero el mercado y obtener beneficios a corto plazo con las versiones de PC. Después se pasará a producir menos unidades de los juegos para Atari y Amiga, e invertir más en lo que más beneficios da: PC. Y por último se decidirán excluír de los catálogos las versiones Atari y Amiga de aquellos juegos de los que no se esté seguro que van a ser un auténtico éxito y tengan aseguradas unas mínimas ventas.

Y todos sabemos que el software existente para un ordenador es el termómetro que mide su existencia. Por eso sigue vivito aun el Spectrum (agonizante pero vivito), por eso el PC tiene la difusión que tiene y por eso el Atari y el Amiga se mantienen tan estables y aparecen nuevas máquinas compatibles con estas que se basan en el amplio software disponible. Por eso, si las compañías dejan de distribuír para una máquina esta comienza, digamos, a enfriarse, y, tras el enfriamiento, todos sabemos que una lenta y larguísima agonía terminará con nuestra máquina en un cajón o un altillo, como ya acabaron los Commodore 64 y los MSX a pesar de que eran grandes ordenadores, y le esta pasando al Spectrum y al Amstrad de forma ya determinante. Y esto ocurre por que a uno le resulta imposible comprar un juego si este ya ha pasado pirata por sus manos, a menos que sea una maravilla. Y como los juegos piratas llegan meses antes que los originales, es inevitable mirarlos. Y se enriquecen los buitres, los asesinos del Amiga, que buscan el lucro, el saquear a los que se los compran y obtener un dinero y unos beneficios que son incapaces de adquirir por si mismos.

No estoy en contra de copiar, que quede claro. Pero de copiar entre amigos, no a 200 pts. el disco. Vamos a concienciarnos. Hay juegos buenos y juegos malos y es inevitable el no saber como es hasta que jugamos. Pero también existe la emoción de comprarse un juego, de esperar a que llegue, de leer y releer cuarenta previews, de cargarlo, jugarlo, llegar a ser un maestro y acabarlo. Eso, cuando yo tenía mi Spectrum, estaba a la orden del dia. Los juegos se DISFRUTABAN, no se apilaban en columnas del suelo al techo. Y luego el original se guardaba con carino a la espera de una nueva fiebre del juego en cuestión. Eso era bonito y se vivía intensamente. Por eso se trataría de volver un poco a esos momentos, de disfrutar nuestro ordenador y de dejar que los que realmente trabajan reciban su fruto. ¿O es que alguien trabaja o piensa trabajar gratis?

Y los juegos son caros. Vale. De acuerdo. No son caros. Yo diría que son MUY caros. Pero también es culpa nuestra. Actualmente existen programas en el mercado a precios no muy caros. Por ejemplo, el Chuck Rock a 2500, Hook a 2750, Push Over a 2850, Titus the Fox a 2850, Tennis Cup II a 2500, etc. Son juegos todos bastante buenos (hay más pero ya son más mediocres, aunque sobre gustos no hay nada escrito. A mí me gusta el España The Games 92 y reconozco que es muy mediocre. Me lo compré a 2990 y no me arrepiento. No es una maravilla de la técnica pero me gusta.) y están a un precio razonable. Pero si yo tengo una copia del Push Over no me lo voy a comprar, ¿no?

Pues ese es el problema. Si no compramos juegos buenos a precios razonables (no rebasa niguno las 2900 pts.) entonces los muy buenos nos los ponen a precios desorbitantes, y así, por cada Monkey Island II que vendan a 7995 equivale a un Chuck Rock, a un Tennis Cup II y a un Titus que no hemos comprado. Por lo tanto limitan los juegos, recortan los sistemas, suben los precios y nos vamos al carajo. Por favor, todos tenemos razon. Tanto las distribuidoras como los usuarios (que conste que no trabajo para ninguna distribuidora, soy estudiante) sabemos lo que decimos. Por eso, desde aquí quiero hacer un llamamiento al raciocinio y a la lógica. Copiad juegos, si, de acuerdo, pero comprad algun original de vez en cuando. Dos o tres al año no matan a nadie y si pueden dar muchas horas de satisfacción. ¿O es que el Elvira II a 5000 no es casi un regalo, llevando como lleva 7 discos y con cientos de horas de diversión aseguradas?. Ese juego dura meses y es mejor que miles de películas de terror, y su banda sonora es digna de un oscar Amiguero. O un Lotus II o un Jaguar, y así decenas y decenas de juegos. Seamos serios y comportémonos como auténticos usuarios de ordenador. Vamos a hacerlo por nosotros, y concienciar a las distribuidoras. Los juegos buenos a buen precio los compramos. Los que son caros por el nombre, no.

Y asi espero que volvamos a ser lo que de verdad somos, y es un grupo de amigos, no un regimiento de robots copiadores.


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