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EPOCA II. ENERO 1993
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CONDENA A LA PIRATERIA.
Por Bruno Nievas (Necrópolis)

De todos es sabido que la piratería, a pesar de los intentos de muchas personas a las que no les falta razón, sigue dando duros golpes bajos a nuestros queridos ordenadores Amiga. Es un hecho que el pirata sigue enriqueciéndose con el producto de honrados programadores que trabajan en una serie de empresas que crean un producto como cualquier otro, con la salvedad de que ese producto le da vida y razón de ser a un ordenador que tiene un colectivo de usuarios tan importante como nosotros. Lamentablemente, en éste colectivo también se hallan los afamados ladrones. Los afamados farsantes. Los afamados payasos, que, bajo estúpidos e insulsos pseudónimos (también copiados, claro, muera la originalidad), no son sino solamente piratas. Estúpidos, cobardes y encabezonados piratas.

Digamos farsantes porque pretenden ser lo que no son: Dueños de unos programas que venden a bajo coste sin ningún permiso ni derecho a ello. Digamos ladrones porque están obviamente robando (con todas sus letras y en su más duro sentido) a una serie de personas que trabajan en algo productivo y legal. Digamos payasos porque no provocan sino la hilaridad del usuario inteligente que debe despreciarlos. Y digamos estúpidos porque están asesinando, destruyendo y aniquilando el de por sí ya pobre y desamparado mercado de programas para Amiga en España. Y añadamos cobardes, sí señor, porque se esconden retrepados en sus mullidos sillones, en sus cálidas montañas de discos que les proporcionan dinero, sí, muchísimo dinero fácil. Y encabezonados, por supuesto. Cabezotas como mulas, ya que ellos piensan que tienen en sus manos el negociazo del siglo. Que se enriquecen a muy corto plazo. Que nos hacen, ademas, un bien a los demás. Excepto ésto último, lamentablemente llevan razón. Todo el bien se lo hacen a sí mismos. Pero a los demás dañan. Sí señor, dañan y mucho. Al programador. A la compañía de Software. A los distribuidores. A las tiendas. Al último usuario (nosotros). En definitiva, a nuestro ordenador. Al Commodore Amiga.

¿Alguien se siente ofendido? ¿He molestado, insultado o atacado a alguien? ¿Se siente molesto? Que alce pues la mano. Que levante su voz y lo proclame. Entonces estaréis viendo a un pirata. Y a esa persona, a ese parásito que vive al margen de la ley, os invito a que condenéis (y encima me ha salido un pareado, je je).

El tema, como ya todos conocéis, es de trascendental importancia. Éstos señores están ganando un dinero que no les pertenece a costa de mucha gente. Y nos están perjudicando a todos, excepto a éllos mismos. Desde aquí yo quisiera hacer un llamamiento a todos los usuarios razonables de Amiga a la cordura y al raciocinio. Como muchos ya sabrán éste no es el primer artículo que publico acerca de éste escabroso tema. En el anterior intenté hacer ver lo que puede pasar (y de hecho actualmente está pasando) si nuestro mercado sigue viéndose invadido de copias piratas.

En éste artículo me gustaría pedir toda la colaboración posible por parte de todos los usuarios con un mínimo de materia gris, y es que cerréis en la medida de lo posible vuestra disquetera a los juegos piratas. Ya sé que ésta es una medida drástica y poco viable, debido a la increíble tentación que es pagar 600 pts. por un juego que en el mercado cuesta unas tres mil. Pero por otra parte ¿de qué sirve acumular montañas de discos piratas -en su mayor parte defectuosos- si luego no se juega ni a la tercera parte de ellos? Todos perseguimos las últimas y espectaculares novedades lo más ávidamente posible, para luego cargarlas dos veces y amontonarlas en un cajón o archivador, aunque el juego sea bueno. Es lo más triste del asunto. Muchos juegos, adquiridos originales, tienen una vida mucho más larga que un pirata. Me explico: Cuando alguien adquiere un producto comercial dedicado al ocio y al esparcimiento puede actualmente elegir entre una amplia oferta. Una serie de articulos como libros, discos, cómics, etc. se pueden considerar pasivos, ya que la información contenida en éllos es captada a través de los sentidos pasivamente, lo cual proporciona ése entretenimiento buscado. Otros productos requieren la participación activa del usuario, haciéndolo protagonista de las acciones realizadas. Aquí se incluyen maquetas, juegos de mesa, videojuegos, etc. Las maquetas tienen el inconveniente de que sólo se dejan hacer una vez (a menos que la desguacemos de nuevo), y los juegos de mesa requieren normalmente al menos dos jugadores (aunque algunos permiten solitarios, pero pierden mucho interés). Los videojuegos se plantean, pues, como una de las mejores alternativas al ocio en solitario, en los que además se fomenta cada vez más la participación en grupo, aumentando con ésto la diversión proporcionada al jugador solitario. En el videojuego el usuario es protagonista de una historia, y sus acciones son determinantes a la hora de conseguir el fin propuesto en las instrucciones. Una vez conseguido éste fin, y al igual que un buen libro es releído múltiples veces o un buen disco es muy escuchado, un videojuego en condiciones nos hará volver sobre él una y otra vez proporcionando así más horas de entretenimiento. Si a ésto añadimos la posibilidad que tienen muchos de incrementar el nivel de dificultad o de permitir el enfrentamiento/colaboración de dos o más jugadores, dicho juego se puede convertir en un auténtico reto continuo al que siempre se puede recurrir como estupenda opción para llenar ése rato de ocio.

Y ésto es lo bonito de un videojuego adquirido original. El hecho de pagar un precio justo por él nos obliga a enfrentarnos al reto que supone dicho programa y nos invita a superarnos para lograr el final deseado, aunque sólo sea para amortizar el dinero invertido. Y muchos juegos son como muchos libros o muchos discos: hay que jugarlos para que empiecen a gustar. Se les pilla el gusto a la quinta o sexta partida, y entonces empiezan a hacerse indispensables. Se les va amando (u odiando) cada vez más, y cuando realmente se les domina, es cuando se empieza a jugar y disfrutar de verdad. Ejemplo clásico de ésto es el Kick Off, juego realmente frustrante al principio, ya que prácticamente nadie es capaz de hilvanar una jugada en los primeros diez o doce partidos. Sin embargo, a medida que se va dominando, éste juego sólo invita a la autosuperación, va creando una fortísima adicción y es muy difícil olvidarlo totalmente, ya que nadie podrá afirmar jamás que ha jugado dos partidos iguales. Otro tanto ocurre con los buenos simuladores de vuelo (F19, Armour-Geddon, Thunderhawk, etc...) y con otros muchos estilos.

La ventaja de un original es la satisfacción de haber elegido un videojuego que nos guste (cosa que, reconozcamos, no siempre ocurre). Sucede igual que cuando compramos un libro o disco que nos apasiona. Simplemente estamos orgullosos de tenerlo original, y además encontramos razón de ser al dinero invertido en él. Y seamos serios ¿Cuántos juegos no habremos despreciado después de haber jugado tan sólo cinco minutos a éllos, sin saber qué hacer por falta de instrucciones, muchos de éllos rotos y otros tantos modificados? Probablemente muchos de aquéllos nos habrían proporcionado a la larga una diversión increíble si hubiésemos dispuesto de instrucciones y del incentivo que supone el haber pagado para entretenernos con él. Al igual que no cerramos los ojos cuando vamos al cine ni nos tapamos los oídos cuando vamos a un concierto sería igualmente ilógico no dedicar un mínimo de horas a un juego original. ¿Puede no gustarnos? Claro que sí, nunca llueve a gusto de todos y todos hemos visto películas malas en el cine o comprado auténticas porquerías de discos o libros que han acabado ocultos en un rincón y condenados al olvido. Pero ésto no hace sino que nos volvamos más precavidos y coherentes a la hora de comprar, cosa que todos debemos aprender, pues el disco o videojuego que nos compramos hoy serán el televisor, coche o piso que habremos de comprar mañana. Ésto puede parecer una tontería a mucha gente (sobre todo a mis inteligentes amigos los piratas) pero en ésta vida todo es experiencia, y nunca se deja de adquirir ésta, excepto cuando nos convertimos en auténticas bolas grasientas que sólo saben meter discos en la unidad con una mano y recibir dinero con la otra. Lamentable.

Desde aquí quiero invitar a todos los usuarios inteligentes de Amiga a que tengan un poco de consideración, y lo que es más importante, de materia gris. Ése juego que os ha llamado la atención y que está a punto de salir, intentad echarle un vistazo a alguna demo. Buscad comentarios de revistas británicas (recomiendo Amiga Power por la dureza de sus comentarios, ya que no se casan con nadie, o Amiga Format, que es hermana de la anterior). Y por ésto precisamente quiero proponer la siguiente fórmula:

Se trata de formar un grupo de amigos. Pero de amigos de verdad, no de gente con intereses creados y no muy buenas intenciones. Tenemos un estupendo ordenador común, el Amiga. Vamos, pues a sacarle partido. Pongamos en práctica nuestras dotes de búsqueda e investigación e intentemos encontrar aquélla revista española o extranjera que juzguemos comente y puntúe correctamente los juegos y/o utilidades. A ser posible, debemos procurar que traiga demos jugables. Si es un poco cara (las dos anteriores que he mencionado oscilan alrededor de las 1000 pts.), cada miembro del grupo puede comprar una en un mes determinado, o comprarlas entre todos o tan sólo comprar aquéllas que traigan la demo o comentario deseado. En el caso de la Amiga Power se toman todo ésto muy en serio, como podréis comprobar si tenéis la suerte de hallarla, y sus críticas son realmente duras. Tienen muy en cuenta el precio de los juegos y jamás regalan una nota. Una vez cerciorados de que el juego es bueno, entonces montaos en paciencia, haceros fuertes y evitad la tentación de comprarlo pirata. Eso sí, mantened los oídos bien abiertos a todas las críticas que vayan apareciendo para así poder compararlas e ir teniendo más idea. Y cuando sea editado en España, si creéis que el precio es oportuno, entonces dad el golpe y compradlo, ¡hombre!

En serio: Normalmente en las revistas británicas suelen indicar si el precio es excesivo para un juego o no. Por ejemplo, el Elvira II en Inglaterra cuesta unas 7000 pts., y la Amiga Power señala constantemente que unas 2000 ó 3000 pts. más barato sería un juego estupendo. En España vale 4995 pts., y encima traducido. Obvian los comentarios. A mí personalmente no me gustan ése tipo de juegos, pero he visto jugar y reconozco que es una maravilla. Para todo amante de los juegos de rol creo que es una obligación comprarlo original. Si no, que no esperen otro Elvira traducido y a ése precio, porque si no se vende el Elvira II, Erbe no va a ser tan estúpida de sacar otro equivalente. Seamos, pues, coherentes.

Si ésto sale bien, entonces se podrán comprar juegos en grupo, o que uno se compre uno y se lo deje a otro, etc. Creo que no tiene nada de malo comprar, por ejemplo, una aventura como el Indy IV entre 3 ó 4 personas y hacerse cada uno una copia. El precio de 6500 pts. lo veo excesivo para que todo el mundo tenga su copia original. Entre 4000 y 5000 sería una buena adquisición. De todas maneras, comprando uno entre 3 ó 4 personas garantiza un mínimo de ventas que espero animen a Erbe a editar el próximo Indy a un precio más razonable. (De hecho han bajado un poco, pues el Monkey Island II cuesta 7000 pts.). Además, como aventura que es, se puede copiar fácilmente, y pienso que éste tipo de copias son las más sanas que podemos encontrar. Eso sí, nada de copiarlo por ahí y mucho menos cobrando, ya que ése acto es el que yo condeno totalmente. Y no nos engañemos. He de reconocer que lo que propongo es también piratería. Pero con ésto me gustaría que se vendiesen muchos Indy IV (Y donde digo Indy IV digo DarkSeed de Dro Soft o Gobliins 2 de System 4 o cualquier otro programa de cualquier otra distribuidora), ya que ésta es la única forma de darle vida a un mercado que unos desagradables señores se están empeñando en hundir. Tenemos un Amiga y ganas de darle mucha vida. Se están vendiendo muchos Amiga 500, 600, 1500, etc., por lo que todavía queda un poco de esperanza. Vamos a darle vida al mercado, al software, a nuestros ordenadores, y no nos arrepentiremos. Compremos juegos a buen precio. Recientemente he adquirido el Hunter a 1100 pts. en una tienda llamada Pop Soft y creo que es auténticamente un regalo, pues a 3000 pts. creo que ya merecía la pena. En la revista Super Juegos viene el anuncio de dicha tienda y sus estupendas ofertas. También recomiendo mirar las ofertas de Mail Soft, pues el pack que contiene el Falcon, el Fighter Bomber y el Gunship a 2000 pts. es un espectáculo. Y si no el Another World por tan solo 1195 -al igual que el Midwinter- son ofertas a las que hemos de responder. El anuncio de Mail, en Micromanía. No seamos ingratos, amigos usuarios de Amiga. Vamos a responder y vamos a demostrar que sabemos comprar a buenos precios. Que no somos una panda de buitres carroñeros a la espera de robar el producto y el trabajo de otros. Vamos a comprar, a comprar con calidad y con seriedad. A precios lógicos. Si conseguimos ésto estaremos dándole una mejor y más larga vida a nuestro ordenador, el cual, por cierto, no es tan solo una máquina de jugar. El Amiga es actualmente el segundo ordenador personal más vendido del Mundo (detrás, obviamente, de los omnipresentes PC y compatibles). Pero ésto no significa que no existan otras muchas marcas pujando o que a muchas multinacionales y empresas más concretas les interesaría mucho más un mercado único dominado por el PC, asegurándose así la venta de un montón de equipos de éste tipo y de software para dicho ordenador al coste que tienen actualmente. Si Commodore está respondiendo lanzando al mercado el CDTV, el 600 y el 1500, y las casas de software no hacen sino superarse ahora más que nunca, respondámosles como se merecen y quedemos los usuarios en buen lugar. Somos, al fin y al cabo, quienes tenemos la última palabra. No nos defraudemos a nosotros mismos.


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