Hoy, un amigo del ordenador, con el que tengo charlas a menudo por diferentes medios tecnológicos, me ha contado su anécdota por “la crisis” famosa.
A pesar de que muchos somos reacios a poner anuncios en la web, aludiendo a que la mayoría son estridentes, no tienen que ver con la temática, son ruidosos, ocupan espacio, etc. Al final ha tenido que claudicar para que su proyecto siga vivo y poner un AdSense de esos, que le dé al menos para pagar el alojamiento y el dominio.
Muchos proyectos sean o no lucrativos tienen estas cosas, por uno u otro motivo. La mayoría de los visitantes (seamos claros y honestos) ni les hacen caso, muchos tenemos programas o extensiones para bloquear la publicidad, otros ni nos paramos a leerlos, y quizás una mínima parte de los visitantes pulse en el anuncio para ver que es (algunos por curiosidad, y una porción menor porque les interesa). (más…)
