Hace unos dÃas salió en la prensa escrita (y vÃa web) un artÃculo sobre la dislexia bastante bueno. La verdad es que yo no me he preocupado mucho por este tema porque en casa he tenido la suerte de tener unos padres comprensivos, que me han ayudado, y que no daban importancia a este tema, pero si ponÃan soluciones, incluso la mayor parte de mi vida he estudiado por libre. De pequeño tenÃa profesores particulares, primero contratados de fuera, mas tarde mi hermana que se le daba bien enseñar me dio clases hasta que pude sacar el graduado escolar a distancia en una un centro llamado CENEBAD: Centro Nacional de Educación Básica a Distancia. En el que se sacaba uno en 2 años este diplomita, 3 si no tenÃan ningún conocimiento. Generalmente esto es para gente mayor que en su dÃa no pudo sacárselo, o bien quieren aprender.
El caso es que ya desde pequeño, cuando me iban a meter en un colegio de primaria para “hacer la vida que todos hacen normalmente”, mi madre siempre relata esta anécdota del test que me hicieron para ponerme en uno u otro curso.
Resulta que cuando fuimos a hacer el test, la persona que lo hacÃa era una histérica sabelotodo estirada. Y de primeras negó la entrada a mi madre al test, dijo: “que pase solo el niño, usted fuera“. Yo debà de pasar y empezaron a hacerme el citado test.
Personalmente no me acuerdo de la escena, era muy pequeño, y no debió ser muy importante el recuerdo para retenerlo en mi memoria. Asà que todo lo que escriba aquà es lo que he ido escuchando de las anécdotas contadas por mi madre.
Parece ser que la tipa aquella me dijo que hiciera un dibujo de mis padres, y yo les pinte como harÃa cualquier niño y alrededor puse una especie de rallitos hacia los lados. Que no significaban que oliesen mal, no, es que por aquella época yo debÃa de “ver el aura” (hay algunas personas que pueden ver una especie de aureola energética de colores y diferente que varia dependiendo de la persona y su estado de animo), personalmente yo en esta época no puedo verla, pero seguramente de pequeño debÃa ver algo y en mis dibujos los interpretaba con pequeños rayos alrededor de las personas.
El caso es que la tipa aquella me pregunto… señalando el dibujo: “¿Qué es esto, monÃn?“, y yo debà contestar: “La luss” (por aquella época tenÃa problemas para pronunciar la zeta), me lo debió de preguntar dos o tres veces mas y como siempre contestaba lo mismo empezó a sobreexcitarse y ponerse nerviosa, porque no lo entendÃa, y yo debà de cansarme de contestar siempre lo mismo, porque deje de contestar, supongo que diciendo… “esta tÃa loca cada vez mas nerviosa que no entiende nada, para que hablar si no lo vas a entender…” y claro el “monÃn” dejó de intentar decirle lo que era y desconectó.
Al final, la tÃa histérica y despeinada tuvo que dejar pasar mi madre para completar el test. Porque yo ya no la atendÃa. Y mi madre que ya se conocÃa el percal siguió junto a mi. Debà de hacer mas cosas pero eso es lo mas importante.
Después de finalizar el test, la tÃa loca dijo que jamás de los jamases aprenderÃa a leer y escribir (por eso no podéis leer este escrito… porque no sé hacer eso…), y que poco mas que podÃa ingresarme en un manicomio porque estaba de la olla.
Aun asà pudieron ingresarme en ese colegio, que era el que tengo al lado de casa. Uno de curas reconvertido a público. El caso es que de todas formas tiempo después me tuvieron que sacar de él porque primero el aula de los niños estaba en el piso superior, las escaleras estaban poco iluminadas y creo que debà abrirme la cabeza en una de estas excursiones de subir y bajar.
Aparte otra vez, unos “alumnos” grandes tiraron a mi abuela en el patio exterior cuando iba a recogernos.
Y recuerdo otras anécdotas de mi hermano, ya que Ãbamos al mismo colegio, en el que siempre venÃa con unas prisas tremendas para “evacuar” en casa, porque en el colegio no podÃa hacerlo. ¿Por qué? Pues, una vez investigó mi madre sobre el asunto y era porque los servicios estaban llenos de mierda completamente, era casi como un estercolero con una capilla de fango en el suelo, y lógicamente era mejor intentar hacer las necesidades en un lugar que uno ya conocÃa que estaba limpio.
Además, parece ser que a la salida del colegio, habÃa un cura maricón en una de las puertas que toqueteaba el culo a los chicos al salir. Los mayores ya se lo conocÃan y le esquivaban, pero los pequeños no tenÃan esa suerte.
Básicamente, se puede decir que este conjunto de pequeñas anécdotas y experiencias que tuve de colegio fueron superiores para mi madre que decidió sacarnos de aquel lugar. Intentó buscar otros lugares pero no habÃa ninguno que tuviera unas condiciones decentes. Asà que hizo lo que cualquier madre en su sano juicio harÃa: darnos formación en casa. Si el exterior a su alrededor estaba convirtiéndose en aquella letrina del colegio que vio, era la única solución viable.
Estas cosas dicen las malas lenguas que son casos puntuales, pero es que cada vez hay mas “casos puntuales” que recorren todo el territorio del mundo. Y la gente “normal” no parece darse cuenta (o les da exactamente lo mismo, escudándose en el: “siempre se ha hecho asà y siempre se hará asÓ, para no arreglar estos problemas). Y lo peor es que cada vez vamos a mas.
Unos pequeños ejemplos que he encontrado estos dÃas en las noticias, que me han llamado la atención:
- Diariovasco.com: “Escoltas para Marta”
- ElpaÃs.com: “Pasaba por Madrid”
- 20minutos.es: “Condenan a un año de cárcel a los padres que agredieron a dos maestras en Barcelona“
- Yahoo! España, Noticias: “Un joven de Sonseca, ingresado en estado grave por una paliza propinada por otros tres jóvenes“
Como siempre casos puntuales… esto es normal… siempre ha sido asà y siempre será asÃ. No hay de que preocuparse, antes estábamos peor. O como dice mi abuela alguna vez… “Una guerra tenÃais que haber pasado…”
El caso es que todo esto venÃa a que (ya me estaba yendo por las ramas… si es que me distraigo…
) a que yo también tengo algo de dislexia, con el tiempo he ido aprendiendo mejor, generalmente autodidacta, haciendo yo las cosas, errando y aprendiendo sobre la marcha. Corrigiendome poco a poco, a menudo familiares, a veces yo mismo. Siempre he sido mas lento en hacer las cosas, pero es que hasta que no estoy seguro no suelo hacerlo a lo loco.
De pequeño (si otra anécdota de mi madre), escribÃa todo al revés, si empezaba una especie de librito contando algo, yo empezaba desde la última página y en la primera ponÃa FIN, por supuesto con todas las letras al revés.
Aparte también soy miope, esto influye en que me tenga que acercar mas a las cosas para verlas. Otra de las anécdotas sobre esto cuando me fueron a graduar la vista. Otra tipa lista que me tocó en ese momento dijo que tenÃa hipermetropÃa (es decir que para ver mejor tendrÃa que alejarme de las cosas) vamos que se dio cuenta en seguida de que yo a pesar de que me acercaba a las cosas, lo que se llama normalmente miopÃa, (justo lo contrario) era de otra clase mi dolencia de vista.
Es que con personas tan cualificadas para hacer test y probar cosas, ¿¡Cómo es que aun seguimos haciéndoles caso!? Eso sÃ, no olvidemos la premisa: “Esto son casos puntuales, convéncete a ti mismo, Ignacio, no es real, todo es una fantasÃa que te estas inventando”
Pues no señoras y señores, esto es mi vida contada con anécdotas, asociada a la actualidad y las noticias que voy leyendo.
Sigo siendo disléxico, se nota un poco en algunas cosas, pero no me preocupa.
Sigo siendo miope, a pesar de que mucha gente cree que con “una simple operacioncita se arreglarÃa todo”, pero a mi me siguen gustando las gafas y no me fÃo de esos “médicos sabelotodo, que la mayorÃa tiene gafas después”, y hacer trabajar un poco al ojo sin tener la graduación perfecta, creo que es bueno.
Sigo siendo mas lento en hacer las cosas, pero como dice el refrán: “Lento pero seguro.”
Y a pesar de lo que pueda creer las malas lenguas, sigue gustándome la tranquilidad. Adoro esa paz interior de la que puedo disfrutar en casa, sobretodo sabiendo que estoy en un mundo tan moderno y loco en el están metidos la mayorÃa en su exterior.
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